Diego Toledo

Diego Toledo

1964, Distrito Federal, México

 Diego Toledo estudió artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, e hizo una maestría en la Academia de San Carlos. Al principió se dedicó a la pintura, pero poco a poco fue interesándose más en las cuestiones de espacio lleno y vacío y de forma que planeta el objeto tridimensional.

 

Toledo comenzó por la instalación y el arte objeto, hasta que en una exposición el público no dejaba de hacerle preguntas a cerca del arte contemporáneo y su significado. Para Toledo fue este el momento en el que empezó a percatarse de lo lejos que se sitúa el artista conceptual del público en general. El desconocimiento del trabajo con conceptos y la falta de referencias, por lo que integró a su obra el uso de la palabra, en busca de crear un lenguaje más directo, que permitiera al público realmente interactuar y entender.

 

La obra de Toledo como la de muchos artistas jóvenes integra diferentes técnicas, materiales y discursos, pasa de un tema a otro y de un estilo a otro que se adecue más a lo que está trabajando, experimentando siempre en función de sus propios intereses artísticos. De modo que ha hecho intervenciones por la ciudad de México, fotografías intervenidas en computadora, señalamientos amarillos estilo carretera, creando nuevas iconografías y una variedad de objetos completamente distintos entre sí pero igualmente poderosos, en cuanto al contenido de las imágenes.

 

La obra de Diego Toledo se movió de una propuesta personal a una urbana, de una forma u otra en su obra hay siempre una referencia al modo de vida a las urbes a las arquitecturas, al espacio y la construcción de los espacios habitables.

 

En su última exposición presentó una serie de objetos monocromos que funcionan a manera de pequeñas maquetas arquitectónicas de modelos muy abstractos. La horizontalidad de la composición y la manera en el que la geometría funciona los hacen verdaderos ensayos de volumen. La percepción del espectador es al mismo tiempo esencial para transformar la simplicidad de la imagen en la complicación de formas, volúmenes y proporciones que generalmente no existen en el objeto casi bidimensional.

2002

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Wolfgang Tillmans

Wolfgang Tillmans

1968, Remscheid, Alemania

 Wolfgang Tillmans vive y trabaja en Londres desde 1996, es por esto que se le asocia con la generación de artistas ingleses de los 90, YBas. La fotografía de Tillmans constantemente presenta al espectador ideas poco convencionales sobre la belleza, mezcladas con imágenes convencionales de la cultura popular, lo que le ha valido el premio Turner en el 2000, que solo había sido otorgado a artistas británicos, entre otros Demian Hirst y Tracey Emin de la generación de los young british artists.

 Tillmans trabajó como fotógrafo de modas, lo que le permitió experimentar nuevas ideas que después llevaría a su fotografía más personal. Influenciado por la fotografía alemana que empezaron los Becher, en la que la búsqueda de objetividad y documentación de la realidad es fundamental, Tillmans monta escenarios en los que captura de manera aparentemente espontánea y real imágenes de la vida cotidiana que tratan de definir la vida en la última década y aparentando que ha sido capturada de manera documental.

 En los escenarios de Tillmans han aparecido personas que luciendo espontáneas y con una actitud relajada e indiferente en donde nada importa, nos hacen confrontar convenciones que existen en el arte, mostrando acciones cotidianas en las que no se supone que un sujeto deba ser fotografiado como por ejemplo; mientras se esta masturbando.

 La relación entre naturalidad y artificialidad es el centro de la obra de Tillmans. Si bien las escenas son construidas por él (artificialmente) para aparecer como del mundo real, la búsqueda es lograr que sean tan naturalmente reales que parezca que han sido tomadas de la realidad. “ Si algo parece real, es mucho más poderoso porque la gente piensa que en realidad sucedió, y una vez que algo pasa no puede ser revertido. Yo estoy tras la intención autentica, no tras el sujeto auténtico, tras la verdad universal, no la de un instante.”[1]

 Esta búsqueda por la verdad en donde lo real no tiene importancia, se debe tal vez a que el interés principal de Tillmans está puesto en las ideas que constituyen al mundo y le dan sentido, es por esto que constantemente reta a su espectador, enfrentándolo a extrañas escenas, que en el mejor de los casos deben llevarnos a la reflexión. “Estos escenarios pueden parecer extraños para algunas personas, pero estoy tratando de preguntar a través de ellos; ¿qué es esto tan extraño aquí?

¿realmente te extraña este escenario en la fotografía? o ¿el mundo a tu alrededor, la sociedad, tus ideas a cerca de la belleza, o mis ideas a cerca de la belleza?”[2]


[1] Montagu, Jemina, Artists in profile, Wolfgang Tillmans, BBCi Arts, 2003.

[2] Entertainment review, Wolfgang Tillmans: 57 Varieties, BBC News, 28 nov, 2000.

 

Victoria Narro, 2003

Marina Kappos

 

1972, Pasadena, California

 Marina Kappos se graduó del California Institute of the Arts y obtuvo después la maestría en Artes de la Universidad de Yale University School of Art. Ha participado en varias exposiciones internacionales, aunque principalmente en colectivas.

 El trabajo de Kappos en un principio exploraba en la bidimensionalidad de la pintura la posibilidad de un paisaje urbano fragmentado, muy al estilo de los comics que utilizan pocos trazos e imitan al estilo arquitectónico Hi-Tec. En esta serie de pinturas ningún sujeto habita la urbe, muy por el contrario se colapsa fríamente separada del espectador tanto por los colores como por la textura y la bidimensionalidad.

Más tarde la exploración formal se volvió hacia los sujetos que interactuando con animales o tomando ciertas características solamente son mostrados por la artista como en una historieta, que casualmente no tiene un contexto espacial. Esta vez el espacio es excluido y sustituido por un fondo de color, como en las viejas caricaturas para televisión en las que el fondo permanecía intacto, o como en un estudio fotográfico en el que el sujeto es aislado completamente del contexto para resaltar su rostro.

La exploración de ambos géneros; retrato y paisaje tienen varias cosas en común, por un lado lo más evidente que es lo simple y plano de la pintura, es decir la falta de volumen. Hay también en ambos una calculada distancia emocional que se acentúa con el uso de los colores y el formato de las piezas, sin embargo en los retratos trata de dotar a sus personajes de algunas características de comportamiento para lo que utiliza animales, lo que puede hacernos recordar a los personajes de las fábulas. O de características más humanas o de los seres vivos como establecer relaciones o vínculos con los animales con los que sus personajes se están relacionando (casualmente todos son gatos domésticos y los personajes son mujeres).

 En el trabajo de Kappos la única cosa personal que podemos ver es su relación con su gato, en uno o dos autorretratos y ciertos gestos corporales que podemos relacionar con cualquier anuncio de cualquier producto, o con cualquier tipo de  persona.

Enrique Guzmán

Enrique Guzmán

1952-1986, Guadalajara, Jalisco, México

Enrique Guzmán estudió teatro y pintura en Aguascalientes, esta última con Alfredo Zalce, para después mudarse a la ciudad de México y unirse al taller libre de pintura de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda. Desde sus días en Aguascalientes Guzmán mostró su extraño talento para la pintura, lo que le valió varios premios del Estado.

El trabajo de Guzmán es ubicado por los críticos como el enlace, y muchos otros dirían como el ejemplo, entre la generación de Ruptura y la llamada generación “Emergente”, con la que se designó a los artistas y la estética de finales de los 70 y la década de los 80 en México. Sin embargo la pintura de Guzmán parece venir de una tendencia que en el país tomó más fuerza hasta finales de los 60, la pintura Metafísica y el Surrealismo, sin que su trabajo, por supuesto, se trate de una mera imitación o copia tal cual.

La pintura Metafísica tiene un origen Simbolista en el que el postulado principal es que un fragmento de la realidad al descontextualizarse (en el arte) puede crear una metaconciencia de la realidad, aspirando llegar a la verdad. La estética que resulta de esta concepción tiene cualidades oníricas, como un objeto visto en sueños, tiende al vacío que resalta las irregularidades del objeto en cuestión, claramente dibujado bajo una luz extraña, plana, y siempre en un ámbito urbano.

Si bien el trabajo de Guzmán es altamente personal, el tratamiento que da tanto a sus personajes como a sus objetos, puede relacionarse directamente con esta estética, así el tratamiento de los temas y de las imágenes en la obra de Guzmán resultaron completamente sorpresivos para el público especializado y el espectador general.

La obra de Guzmán abrió una posibilidad diferente a los artistas mexicanos, introdujo elementos en la plástica que, no necesariamente construían un discurso, pero que al estar referidos a la realidad generaban una lectura distinta de la misma. Por esto para muchos Enrique Guzmán es el iniciador del posmodernismo en México.

2002

Julio Galán

Julio Galán

1959, Múzquiz, Coahuila, México

Julio Galán es el prototipo de artista que se popularizó en la década de los 80. En la escena del arte hubo gran efervescencia, el comercio despegó y la promoción de artistas jóvenes con una estética completamente diferente y desbordada se convirtió en lo de cada día. La diferencia política, étnica y sexual, se integraron al discurso cultural de la época y muchas de las tendencias estéticas que habían sido relegadas por años tomaron la vanguardia. El artista plástico obtuvo un reconocimiento social que trascendió los circuitos de las galerías y la personalidad de los que trascendieron fue igualmente importante que su trabajo.

Galán estudió arquitectura en Monterrey y al terminar se mudó a Nueva York con la intención de dedicarse a la pintura, allá encajó rápidamente en la escena, hizo amistad con Andy Warhol por ejemplo, y consiguió que su obra se mostrara de manera internacional. Galán tiene una personalidad conflictiva que se refleja en su obra, al lado de tabúes, motivos religiosos, graffiti y el ya muy bien conocido por todos kitch mexicano.

La critica lo relaciona constantemente con Frida Kahlo por la continua referencia en su obra hacia sí mismo y su complejo entramado emocional, así como por el uso de símbolos nacionales de la cultura popular, generalmente tachados de folklore,  que parecen estar profundamente arraigados en ambos artistas. Galán en muchas entrevistas ha tratado de zafarse del estigma pues su obra parece estar condenada a la clonación de un estilo más que al desarrollo de una propuesta personal. Cabe mencionar además que en México este tipo de expresión tiene una larga tradición.

El trabajo de Galán es sin duda una gran apropiación de los exvotos religiosos,  de Frida Kahlo y Enrique Guzmán, de los laberintos de Borges y los símbolos de las teorías de Freud, pero es sin duda también la catarsis de un neurótico ser que vive aislado, en la culpa y necesita sublimar el mundo para poder habitarlo.

2003

Bernard Frize

Bernard Frize

1954, Saint Mandé, Francia

Bernard Frize, decidió dedicarse a la pintura a principios de los años 70, con la idea de trabajar en una técnica capaz de liberar a este medio de todo significado o carga simbólica. Para Frize la pintura es un terreno en el que el sujeto debe erradicar cualquier decisión personal.

Partiendo de este postulado Bernard Frize no planea lo que va a pintar, los colores que utilizará ni la manera en que pintará. De manera distinta al expresionismo abstracto Frize sostiene que la pintura se pinta a sí misma.

El trabajo de Frize puede ser, aunque arbitrariamente, dividido en series por su aspecto estético. En cada serie la técnica o proceso es el punto de partida y cada pintura es una continuación de la anterior, sin que ninguno necesite del otro para tener sentido, ya que cada obra tendrá en sí misma una cualidad intrínseca a la pintura. De esta forma el proceso se convierte en una especie de mecanización en dónde no importa que se pinte ni como se pinte sino el solo hecho de pintar. El hecho de que la pintura sea abstracta por tanto no es casual, de esta manera el artista evita cualquier impulso por narrar o simbolizar algo que no considera parte esencial de la pintura.

La pintura de Frize es una continua referencia y reflexión a cerca y sobre la materialidad de la obra de arte, su posición objetiva o distante de la obra, intenta poner en claro el papel de artista como una persona que no esta haciendo algo extraordinario, sino que por el contrario, ejerce su parte creativa como cualquier otro humano. Si bien no hay ideas que se hagan evidentes en la obra de Frize, si hay ciertos pensamientos e ideas que han marcado su existencia, como por ejemplo la idea marxista de la reproducción industrial y las de la estética minimalista, por mencionar algunas.

Lo que es indudable es el poder de seducción que tienen sus piezas, que se renueva constantemente, gracias al inmenso número de posibilidades de lectura que puede tener la obra, y es justamente esta su gran cualidad, la de invitar e inventar con el espectador un nuevo diseño para cada pintura.

Brady Dollarhide

Brady Dollarhide

1974, Stillwater, Oklahoma, EUA

Brady Dollarhide estudió arte en la escuela de Arte y diseño de Sarasota, Florida, de la que se graduó en 1997. Desde entonces ha participado en algunas exposiciones colectivas y una individual en Nueva York, en dónde vive y trabaja.

Dollarhide, quien trabajó para un restaurador de pintura, aprendió de este oficio muchas de las técnicas y materiales antiguos y elaborados que ahora utiliza en su obra. Una de las principales influencias que podemos detectar en este artista es la de la pintura romántica, y en su trabajo, no solo incorpora materiales utilizados por los artistas románticos, sino también muchos elementos de la iconografía de la época. Concretamente podemos referirlo a la obra de Caspar David Friedrich (Alemania 1774-1840), Considerado uno de los mayores exponentes del paisaje simbólico del romanticismo europeo.

Su trabajo se basa y sostiene en composiciones en las que dominan los elementos naturales, bosques o árboles solitarios, atardeceres, cielos de colores y algunos elementos que la refieren a un contexto más contemporáneo  como el alumbrado público y los cables de luz, que continuamente cruzan sus composiciones.

Según sus propias palabras su obra puede definirse como “retrato psicológico” justamente por la carga simbólica detrás de cada paisaje, de aquí la relación de su obra al periodo romántico. En estos trabajos Dollarhide dota a cada elemento de un valor simbólico con una carga emocional y declara al respecto:  “Estas imágenes están inspiradas por personas específicas; cada árbol representa de manera simbólica una personalidad particular… Estoy tratando de capturar un momento particular, antes de que desaparezca, justo cuando empiezo a sentir que se acerca un cambio inminente.”[1]

Irónicamente, pero de la misma forma en la que sucede en el romanticismo Dollarhide nunca incluye representaciones humanas, aunque como el mismo explica sus pinturas son sobre personas que conoce.


[1] Revista Art & Antiques, diciembre 2002, del artículo de Gómez Edward M. Art’s Innovative Messengers

2003