Diego Toledo

Diego Toledo

1964, Distrito Federal, México

 Diego Toledo estudió artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, e hizo una maestría en la Academia de San Carlos. Al principió se dedicó a la pintura, pero poco a poco fue interesándose más en las cuestiones de espacio lleno y vacío y de forma que planeta el objeto tridimensional.

 

Toledo comenzó por la instalación y el arte objeto, hasta que en una exposición el público no dejaba de hacerle preguntas a cerca del arte contemporáneo y su significado. Para Toledo fue este el momento en el que empezó a percatarse de lo lejos que se sitúa el artista conceptual del público en general. El desconocimiento del trabajo con conceptos y la falta de referencias, por lo que integró a su obra el uso de la palabra, en busca de crear un lenguaje más directo, que permitiera al público realmente interactuar y entender.

 

La obra de Toledo como la de muchos artistas jóvenes integra diferentes técnicas, materiales y discursos, pasa de un tema a otro y de un estilo a otro que se adecue más a lo que está trabajando, experimentando siempre en función de sus propios intereses artísticos. De modo que ha hecho intervenciones por la ciudad de México, fotografías intervenidas en computadora, señalamientos amarillos estilo carretera, creando nuevas iconografías y una variedad de objetos completamente distintos entre sí pero igualmente poderosos, en cuanto al contenido de las imágenes.

 

La obra de Diego Toledo se movió de una propuesta personal a una urbana, de una forma u otra en su obra hay siempre una referencia al modo de vida a las urbes a las arquitecturas, al espacio y la construcción de los espacios habitables.

 

En su última exposición presentó una serie de objetos monocromos que funcionan a manera de pequeñas maquetas arquitectónicas de modelos muy abstractos. La horizontalidad de la composición y la manera en el que la geometría funciona los hacen verdaderos ensayos de volumen. La percepción del espectador es al mismo tiempo esencial para transformar la simplicidad de la imagen en la complicación de formas, volúmenes y proporciones que generalmente no existen en el objeto casi bidimensional.

2002

Cisco Jiménez

Cisco Jiménez

1969, Cuernavaca, Morelos, México

 Cisco Jiménez empezó una carrera de nivel internacional desde muy joven, estudió desde muy chico pintura y grabado en Cuernavaca, después diseño industrial en la UAM y pintura en el Art Students League de Nueva York. Desde que tenía diecisiete años sus caricaturas, generalmente políticas, se publicaban en periódicos y suplementos. Y antes de decidir dedicarse a la pintura estaba convencido de que su vocación era la de caricaturista al estilo Posada.

Efectivamente el trabajo de Jiménez está muy influenciado por la critica política y social de la caricatura política, sin embargo su obra es mucho más compleja que simplemente caricaturesca o crítica. Ha logrado hacer una síntesis entre diferentes estilos que han dominado la estética del país durante años, así el tipo de colores e imágenes que se usaban en la publicidad de los años 50, se incorporan a un collage de imágenes en dónde a manera de retablo órganos vitales, herramientas y utensilios, ansiedades y obsesiones y las expresiones que se han vuelto lugares comunes en nuestra cultura, nos descubren un complejo universo que hace sentido de una manera completamente distinta, entre humor negro y sarcasmo seco, muchos de los paisanos que vemos su obra quedamos golpeados.

 La obra de Jiménez no solo trata con temas políticos y sociales, la sexualidad, el abandono, el enojo y la frustración están también presentes. Siempre un dicho, una expresión o el título de la obra nos llevan a una lectura muy precisa del significado de esta colección de objetos aparentemente inconexos, pero a los que Jiménez trata de dar un valor extra. Se trata de los objetos encontrados o buscados en la basura que el artista incorpora a su obra, con la intención de jugar con la carga del objeto, así algo que tenia connotación de basura y valor de cero puede pasar a ser parte de una galería, del comercio y del mundo del arte.

 Para Cisco Jiménez el asunto del arte es una cuestión que debe estar ligada al conflicto, la provocación, como el mismo lo dice citando la famosa frase de André Bretón en el Minotaure, 1943 “La belleza será convulsiva o no será.”

2002.

Enrique Guzmán

Enrique Guzmán

1952-1986, Guadalajara, Jalisco, México

Enrique Guzmán estudió teatro y pintura en Aguascalientes, esta última con Alfredo Zalce, para después mudarse a la ciudad de México y unirse al taller libre de pintura de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda. Desde sus días en Aguascalientes Guzmán mostró su extraño talento para la pintura, lo que le valió varios premios del Estado.

El trabajo de Guzmán es ubicado por los críticos como el enlace, y muchos otros dirían como el ejemplo, entre la generación de Ruptura y la llamada generación “Emergente”, con la que se designó a los artistas y la estética de finales de los 70 y la década de los 80 en México. Sin embargo la pintura de Guzmán parece venir de una tendencia que en el país tomó más fuerza hasta finales de los 60, la pintura Metafísica y el Surrealismo, sin que su trabajo, por supuesto, se trate de una mera imitación o copia tal cual.

La pintura Metafísica tiene un origen Simbolista en el que el postulado principal es que un fragmento de la realidad al descontextualizarse (en el arte) puede crear una metaconciencia de la realidad, aspirando llegar a la verdad. La estética que resulta de esta concepción tiene cualidades oníricas, como un objeto visto en sueños, tiende al vacío que resalta las irregularidades del objeto en cuestión, claramente dibujado bajo una luz extraña, plana, y siempre en un ámbito urbano.

Si bien el trabajo de Guzmán es altamente personal, el tratamiento que da tanto a sus personajes como a sus objetos, puede relacionarse directamente con esta estética, así el tratamiento de los temas y de las imágenes en la obra de Guzmán resultaron completamente sorpresivos para el público especializado y el espectador general.

La obra de Guzmán abrió una posibilidad diferente a los artistas mexicanos, introdujo elementos en la plástica que, no necesariamente construían un discurso, pero que al estar referidos a la realidad generaban una lectura distinta de la misma. Por esto para muchos Enrique Guzmán es el iniciador del posmodernismo en México.

2002

Flor Garduño

Flor Garduño

1957, Distrito Federal, México

Flor Garduño estudió artes visuales en la Antigua Academia de San Carlos, en dónde se inscribió al taller de fotografía de Kati Horna. Un año más tarde se unió al taller de impresión y revelado de Manuel Álvarez Bravo, en dónde aprendió y mejoró las técnicas de aprendidas en años anteriores.

Aunque nació en la Ciudad de México, su familia se mudó a la provincia cuando ella era chica, por esta razón aceptó el trabajo que en la Secretaria de Educación Pública le ofrecieron, al lado de Mariana Yampolski,  para trabajar en comunidades rurales e indígenas fotografiando tipos específicos de fisonomías, para ilustrar con ellos los libros de texto gratuitos.

La influencia de sus dos maestros; Álvarez Bravo y Yamposki, es fácilmente reconocible en tanto que los temas tienden al rescate de viejas tradiciones y figuras del México indígena y rural. Pero Garduño no solo se ha concentrado en el rescate de imágenes de su país, su lente ha viajado por toda América rastreando la vida y costumbres de sus pobladores.

La obra de Garduño tiene un sello particular, aunque se trata de fotografía documental, el manejo la luz, los objetos y los sujetos apuntan más hacia una imagen poética y metafórica que una escena casual y callejera. Garduño como Rulfo construye el escenario para sus personajes, en dónde el tiempo es otro y parece infinito o increíblemente antiguo.

Después de tres décadas de trabajo continuo, Flor Garduño ha publicado 6 libros con su obra, ha obtenido 4 becas nacionales y extranjeras por su obra y trayectoria, además de haber expuesto alrededor del mundo y formar parte de algunas colecciones de Museo.

2003

Héctor García

Héctor García

1923, Distrito Federal, México

 

Héctor Cobo García, como se indica en su acta de nacimiento, es considerado como uno de los fotoperiodistas más importantes de México. Bajo la tutela de Manuel Álvarez Bravo y Gabriel Figueroa, García desarrolló un peculiar estilo al fotografiar los acontecimientos en los barrios de la Ciudad de México.

García de principio no tuvo una formación muy académica y se dedicaba a la profesión de fotógrafo sin mayores pretensiones que mostrar imágenes que le producían impresión o gusto. No fue hasta que en 1963 conoció a André Malraux, un intelectual francés que impresionado por sus fotografías lo hizo pensar en las grandes cualidades de la fotografía como un medio para comunicar.

”Siento que la responsabilidad de los fotógrafos es ser los ojos de la sociedad. Aunque en cada cosa importante o interesante a veces nos obstruyen y nos prohíben hacer nuestro trabajo.”[1]

García colaboró en proyectos importantes al lado de otros periodistas e intelectuales de su época, por ejemplo el estudio realizado por Fernando Benítez, del que después se publicaran los seis tomos de Los Indios de México. García se las arreglaba para que la censura no lograra mermar su fuerza y convicciones y poder seguir registrando todo tipo de acontecimientos, aunque sobre todo sociales,  en la vida del país.

Héctor García es un devoto de la fotografía, que ve las cosas con optimismo, si la fotografía es capaz de mostrar el estado de las cosas y con esto dar luz, entonces las cosas podrán ser pensadas de una manera distinta por aquellos que estén dispuesto a hacer cambios y la historia cambiará. Así la fotografía no es solo un documento, sino un instrumento para crecer.


[1] Mateos Vega, Mónica en Héctor García fotógrafo, entrevista para la jornada, sección cultura, 13 dic, 2002

2003

Julio Galán

Julio Galán

1959, Múzquiz, Coahuila, México

Julio Galán es el prototipo de artista que se popularizó en la década de los 80. En la escena del arte hubo gran efervescencia, el comercio despegó y la promoción de artistas jóvenes con una estética completamente diferente y desbordada se convirtió en lo de cada día. La diferencia política, étnica y sexual, se integraron al discurso cultural de la época y muchas de las tendencias estéticas que habían sido relegadas por años tomaron la vanguardia. El artista plástico obtuvo un reconocimiento social que trascendió los circuitos de las galerías y la personalidad de los que trascendieron fue igualmente importante que su trabajo.

Galán estudió arquitectura en Monterrey y al terminar se mudó a Nueva York con la intención de dedicarse a la pintura, allá encajó rápidamente en la escena, hizo amistad con Andy Warhol por ejemplo, y consiguió que su obra se mostrara de manera internacional. Galán tiene una personalidad conflictiva que se refleja en su obra, al lado de tabúes, motivos religiosos, graffiti y el ya muy bien conocido por todos kitch mexicano.

La critica lo relaciona constantemente con Frida Kahlo por la continua referencia en su obra hacia sí mismo y su complejo entramado emocional, así como por el uso de símbolos nacionales de la cultura popular, generalmente tachados de folklore,  que parecen estar profundamente arraigados en ambos artistas. Galán en muchas entrevistas ha tratado de zafarse del estigma pues su obra parece estar condenada a la clonación de un estilo más que al desarrollo de una propuesta personal. Cabe mencionar además que en México este tipo de expresión tiene una larga tradición.

El trabajo de Galán es sin duda una gran apropiación de los exvotos religiosos,  de Frida Kahlo y Enrique Guzmán, de los laberintos de Borges y los símbolos de las teorías de Freud, pero es sin duda también la catarsis de un neurótico ser que vive aislado, en la culpa y necesita sublimar el mundo para poder habitarlo.

2003

Dr. Lakra

Dr. Lakra

1972, Oaxaca, México

Jerónimo López Ramírez alias el Doctor Lakra, ha desarrollado dos carreras paralelas a lo largo de diez años, que tal vez después puedan ¿convertirse en una sola?  Como artista el Doctor Lakra trabaja principalmente  dibujando, y sus temas recuperan muchas de las figuras de la cultura popular mexicana catalogadas en las décadas anteriores como kitch. Así los tradicionales luchadores con sus trajes y máscaras y viejos anuncios de revistas nacionales volvieron a brillar en las manos de Lakra.

Como el buen dibujante que es, su carrera como tatuador no ha conocido obstáculos ha recorrido el mundo entero trabajando en diferentes estudios a lado de los más famosos representantes de la subcultura.  A partir de la década de los ochenta las marcas, perforaciones y tatuajes han transitado de la marginalidad a la cultura de las clases medias, convirtiéndose en una importante forma de comunicación visual. La resistencia al control de las clases dominantes y la pérdida en la confianza a los sistemas políticos, sociales y económicos,  así como una conciencia en la que  la apropiación del propio cuerpo ha tomado un papel relevante. Hacen del tatuaje y otras transformaciones directamente corporales una manera única de comunicación que diferencia a un sujeto de otro y denota o manifiesta información simbólica a cerca de su portador.

Lakra integra, no solo dos disciplinas, sino también una carga de significado relativamente extraña páginas de ilustraciones soft-porno mexicanas con todo el ideal de belleza de los 40, invadidas de tatuajes que chocan con la carnalidad a la que estamos acostumbrados y que al mismo tiempo rompen con las espacie de candidez que se suponía debía tener la mujer, para develar todo tipo de mensajes contradictorios escritos en su piel. El resultado es increíblemente encantador, porque despierta una o estimula muchas reacciones, por un lado el humor en la que la primera contradicción entre carnalidad y la carne invadida de tinta, al leer el choque directo con las imágenes y las frases y la idea de belleza y sensualidad de hace 5 décadas que dista tanto del nuestro propio, en el que el  volumen de la carne femenina ha disminuido drásticamente. Y la incorporación de dos cosas que parece completamente distintas es la que resulta vivamente seductora e interesante.