Anna Gaskell

Anna Gaskell

1969, Iowa, EUA

Durante la década de los 90, una nueva generación de fotógrafos salió de las universidades Estadounidenses para darle un giro a la larga tradición conceptual que marcó la obra de las décadas anteriores. El trabajo de estos artistas se cargó de referencias fantásticas y el uso de escenarios prefabricados, así como de actores o modelos en vez de sujetos ordinarios comenzó a ser el lugar común para estas nuevas generaciones de fotógrafos.

Anna Gaskell estudió en Yale junto con Matthew Barney, y bajo la tutela de Gregory Crewdson, quien además fue su pareja amorosa durante algún tiempo,  sin duda influyendo el desarrollo y el  planteamiento, tanto de la obra fotográfica, como de video. Lo que puede verse, más o menos claro en la manera en la que construye cada toma fotográfica manipulando la realidad de modo que la narración se sujeta a un meta-discurso que generalmente esta ligado a géneros literarios y fílmicos como el thriller.

Otras de sus grandes influencias han sido Lewis Carroll y la famosísima Alicia, de la que se desprende la primera de sus series en la que la artista especula con la idea de la adolescencia y la sexualidad como icono reconocido y aceptado culturalmente, aprovechando la fama de pedófilo del autor de Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll.

O Mary Shelley y su Frankenstein, a una adaptación contemporánea en dónde Gaskell explora el papel del artista como creador-dios y la responsabilidad que el autor tiene sobre su creación. Gaskell pone en manos de un grupo de adolescentes mujeres (tal vez implicando también la idea de la maternidad) la tarea de crear una mamá perfecta, que hace las veces de Frankenstein.

Todos los sujetos de la fotografía de Anna Gaskell son mujeres adolescentes, que a través de los años han ido pasando de ser imágenes cargadas de sexualidad y perversidad a la insinuación de historias más misteriosas y perturbadoras en un sentido más tribal o con una intención más mítica y de iniciación.

2003

Mattew Barney

Matthew Barney

1967, San Francisco, EUA

 

 

Matthew Barney es sin duda el artista estadounidense más importante y reconocido de la década de los 90. En el 2002 se presentó por Europa y Estados Unidos la muestra de su trabajo más importante hasta la fecha, The Cremaster Cycle, en el que trabajó desde 1994.

Barney ha desarrollado un lenguaje simbólico cargado con los mitos fundacionales del imperio que cargan su obra de poder. Al mismo tiempo estos símbolos creados en objetos escultóricos, videos, acciones y fotografías son representaciones únicas del mundo que nace y crece en la mente de Barney.

En un principio, la obra de este artista estaba constantemente vinculada al ejercicio, al fetichismo por los aparatos gimnásticos, y las restricciones corporales para la realización de cualquier acción, es decir el límite físico del cuerpo para realizar múltiples tareas. En este sentido su obra fue volviéndose cada vez más compleja, la mitología y la sátira apareció en sus narraciones y así la idea del Cremaster Cycle.

Esta serie es una colección mitológica compuesta de cinco relatos, narrados en videos de entre 60 y 90 minutos. Todas estas narraciones “épicas” están reforzadas  con objetos escultóricos, fotografías y dibujos, que fungen como vestigios arqueológicos de otra cultura, Barney crea un mundo y símbolos para representarlo.  La manera de interrelacionar todas las técnicas para crear un nuevo mundo con una lectura distinta ha hecho que la obra de Barney sea considerada como una de las propuestas más importantes para el arte del nuevo siglo.

El punto de partida para The Cremaster Cycle, es el músculo cremastérico, encargado de regular la tensión y distensión del escroto para controlar la temperatura de los testículos. Es a partir del desarrollo del aparato reproductor masculino que la secuencia de los videos se desenvuelve, así Cremaster uno corresponde a la posición de los órganos reproductores durante el desarrollo embrionario, en el que están indiferenciados o como se indica en el subtítulo de la obra “ascended.” Para la etapa final; Cremaster 5, el descenso llegó a su final y el aparato reproductor esta completamente formado y diferenciado.

El desarrollo del aparato reproductor masculino tarda ocho años en terminar, para Barney el hecho de estar en formación es una condición que dota de gran potencialidad al proceso, así este artista indaga no solo en la biología, si no en la creación de la forma, en la mitología y hasta en la geología.

Dentro del discurso mitológico, que constituye la mayor carga simbólica de The Cremaster Cycle, está la tradición masónica, para la que los ciclos del desarrollo de la naturaleza son equiparables a los humanos e históricos. Así la circunferencia (los cinco pisos del Guggenheim y los cinco videos que narran una etapa distinta) representa procesos de desarrollo asociados a la tradición masónica. Estos tienen que ver también con los niveles de conocimiento y desarrollo de la conciencia individual, que permitirán al individuo avanzar por los distintos niveles de conocimiento hermético mediante el estudio y profundización del conocimiento de la masonería.[1]

El fin supremo de la masonería es “el despertar de la conciencia que restituye el recuerdo de la dimensión universal del hombre.”[2] Para lograr esto se sigue un método de enseñanza mediante el cual se aprenden;

a)     símbolos visuales y gráficos

b)     símbolos sonoros y vocales

c)       Símbolos gestuales o ritos.[3]

Mismos que observamos en el circulo completo de The Cremaster Cycle.

 

La masonería contiene un complicado número de símbolos, reglas y creencias que Barney explora y recrea en cada uno de los Cremaster. En el relato de la tercera parte Cremaster 3, Barney toca la parte del constructor, el arquitecto, que está directamente relacionado con el significado de la palabra masón[4]. El nivel tres en la masonería representa el del maestro, éste es el centro del ciclo y durante toda la narración hace mención a los demás niveles interrelacionándolos. El tercer Cremaster narra la construcción de la Torre Chrysler. Richard Serra es el arquitecto y él el aprendiz, es como el mito masónico del primer templo construido por Hiram Abiff arquitecto del Rey Salomón (encarnado por Barney), Pero en la narración de Barney, el ayudante hace trampa para pasar los niveles masónicos y todo empieza a ir mal, lo que da un toque irónico a Cremaster 3.

El tercer grado, Cremaster 3: The Third Degree, 2002, como anteriormente se mencionó, se refiere al del maestro, que además es el oficial de su logia. El maestro masón por excelencia es el rey Salomón, y Hiram Abiff, está directamente relacionado con este grado por haber sido el aprendiz de Salomón en la construcción del templo, que es cuando según la leyenda, se crea la masonería. Este circulo esta vinculado tanto al origen como a la transmisión de la enseñanza.[5]

 

Cremaster 3: Pentastar, 2002 y Cremaster 3: The Third Degree, 2002, se desprenden de éste círculo, ambas tienen un significado relacionado con la creencia masónica; la estrella de cinco puntas o pentagramática, es el símbolo

del aprendiz, que esta entre la maestría (del sol) y la luna que es el espejo o lo engañoso de la apariencia (ignorancia). También tiene que ver con las cualidades

corporales y motrices (las capacidades) del hombre, cinco sentidos, cinco dedos, etcétera, así como con la necesidad de ser hermano y compañero de los demás integrantes de la logia, desde una postura andrógina, que es representada como un hombre que con las extremidades abiertas, brazos, piernas y cabeza forma la estrella de cinco puntas[6].

 

 

 

 


[1] Sarmiento, Antonio, ¿Qué es la masonería?, ciudad digital, textos de referencia, 2001

[2] Ariza, Francisco, La simbología de la Francmasonería, revista Symbolos, 1991-2003.

[3] op. cit. Ariza, F.

[4] op. cit. Sarmiento, A.

[5] Learche, Cox, Los tres grados simbólicos, Starmedia, 1999

[6] Guenón, René,  Simbología de la estrella pentagramática, Athens Olympus, 2002