Kendell Geers

Kendell Geers

1968, Johanesburgo, Sudáfrica

Durante los últimos diez años la obra del artista Kendell Geers ha generado gran controversia en Sudáfrica, las constantes criticas sociales y políticas tanto al régimen del apartheid como al gobierno que lo sustituyó tras su caída y en general al abuso de las clases en el poder, le han valido en la prensa  el sobrenombre de infante terrible.  Sus constantes actos de rebeldía e inconformidad hacia la política económica y social, así como una obra muy poderosa lo han convertido también en uno de los principales artistas de su generación, en la que justamente se ubica también, la caída del apartheid.

 Geers creció en Johannesburgo, la capital de Sudáfrica, en una familia blanca muy conservadora de la clase trabajadora. Fue a la Universidad publica en dónde estudió artes visuales, sus primeros trabajos le valieron la atención amarga de los críticos y algunos años después Geers decidió salir del país en busca de mejores foros para su trabajo.

A lo largo de esta última década Geers ha producido sobre todo instalaciones, en donde la interacción de diversos medios y materiales generan nuevas lecturas, en algunos casos ácidas de la cultura y la cotidianidad. Geers ha creado nuevas conexiones a través de signos que nos son completamente familiares para tratar de hacer evidente que el lenguaje es muchas veces insuficiente para tratar muchos temas como el caos cotidiano, sobre todo en un país como Sudáfrica.

“Deporte, religión, películas de terror, o pornografía nos han hecho comprender siempre que hay momentos en los que las palabras no son suficientes… ¿Qué somos cuando nuestra voz puede ser tan muda como la de un animal? Yo me he escondido de esos sonidos mudos que grita un País después de una revolución a la que le siguen desesperación y caos.”[1]

Si bien la obra de Kendell Geers ha sido catalogada por los críticos como de corte político y social, el mismo ha buscado liberarse de conceptos que en sus palabras limitan o “estrellan la realidad con imperfección.” Buscando un discurso análogo o lejos de la palabra para reflejar el estado verdadero del hombre.

 


[1]Geers, Kennedy, The affluence and the effluence, published in Co@artnews #4, Mayo, 2002

2002

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