Edward Weston

Edward Weston

1886-1958, Illinois, EUA

Considerado uno de los pioneros y mejores fotógrafos en Estados Unidos de la llamada “straight photography” Edward Weston marcó a muchas generaciones de jóvenes artistas que siguiendo su ejemplo han dejado que la imagen fotográfica sin manipulación de ningún tipo sea la que hable por ellos.

Weston solía decir “presentación en vez de interpretación”, para él presentación significaba el intento de ilustrar con la imagen las cosas por si mismas, mientras que la cuestión de elaborar demasiado sobre una imagen que requiriese la interpretación intelectual del espectador alejaba a la fotografía de su real posibilidad de comunicación.

Weston estudio fotografía en el Illinois College of Photography, aunque ya desde adolescente había aprendido de manera autodidacta bastantes de los secretos de la lente. Su trabajo pasó por varias etapas, de sus primeros trabajos se desprenden fotografías con una fuerte influencia pictórica de impresión suave y ciertamente tratadas en el revelado. Para 1922 en una visita a Ohio y al sistema industrial y tras las platicas con Alfred Stieglitz en Nueva York, su trabajo maduró y creció, dicen algunos, casi de un día a otro.

En 1932 Weston junto con Ansel Adams e Imogen Cunningham entre otros, fundaron el grupo f-64, que se convirtió en uno de los foros más importantes para la discusión de la straight photography o fotografía directa. Gracias a esto el trabajo de sus miembros fue difundido así como sus ideas. En 1937 Weston recibió la  beca de la fundación Guggenheim, convirtiéndose en el primer fotógrafo en recibirla. Esto le permitió trabajar durante los siguientes dos años en el proyecto en el que fotografió una gran superficie de los campos de California.

El trabajo de Weston constantemente impresiona al espectador, pues a pesar de su rigurosa composición, evoca asociaciones y memorias que pueden ser absolutamente ambivalentes.

2003

Massimo Vitali

Massimo Vitali

1944, Como, Italia

Massimo Vitali  como muchos artistas y fotógrafos contemporáneos, empezó su carrera en el mundo de la moda y la mercadotecnia. Vitali fue fotoperiodista y director de fotografía para varios filmes y comerciales, lo que de alguna manera influyó en su preferencia por ciertos temas, formatos y tecnología para el desarrollo de su trabajo.

Vitali es uno de los fotógrafos más gustados en Italia, tal vez se debe a que es uno de los pocos que retrata los lugares de moda y esparcimiento, clubes nocturnos y playas en su mayoría. Los grandes formatos de sus fotografías y la calidad de definición de las impresiones, convierten al espectador de inmediato en un voyeur, que busca en cada escena desde personas  conocidas, hasta las mujeres más hermosas.

Pero Vitali registra una de las actividades más importantes en este siglo. Si bien los viajes de expedición y conquista se han hecho desde comienzos de la civilización, los viajes por placer y diversión, la industria del turismo y la movilización de las masa hacia esos centros recreativos sucede en el siglo XX.

Vitali es un escrupuloso documentalista de lo que sucede en esta actividad de recreo y esparcimiento, lo que significa para los diversos grupos sociales, a{un en estas playas llenas de gente, podemos observar que hay divisiones, y aunque todos tengan escasa ropa, hay diferencias. Mientras tanto en los clubes nocturnos vemos que la diversión va ligada al consumo de bebida y muchas otras substancias.  Estos documentos se conviertes en crónicas que capturan momentos de la intimidad de los individuos, de los que a la vez, podemos hacer infinito número de historias.

Vitali construye sin duda un espejo en el que podemos ver nuestro propio comportamiento, la sensación es surrealista, porque casi insalvablemente caemos en cuenta de lo absurdo de nuestro comportamiento social.

2002

Adriana Varejão

Adriana Varejão

1964, Río de Janeiro, Brasil

 Una de las figuras más importantes y controversiales del arte brasileño actual es Adriana Varejão. Su obra ha viajado por las ferias de arte más importantes y se ha expuesto en galerías de casi todo el mundo. Tal vez se debe a, que de manera consciente, la artista se revela a la estética predominante de nuestra época.

 La obra de Varejão explora el poder de la mimesis en la pintura y la escultura y más cercana a un estilo barroco, en el sentido de la carga simbólica de la representación, nos muestra una obra que se mueve entre lo alegórico, teatral, popular y tradicional. Esta artista explora la herencia híbrida de la cultura brasileña, en donde negros, portugueses e indígenas juegan un papel marcan la solución formal de la obra. Los mosaicos son un buen ejemplo de esto.

 A golpe de vista repulsiva y violenta, la obra de Varejão transmite también una sensación de vitalidad. De renacimiento en el sentido en el que se afirma como una cultura diferente con una identidad propia. La obra es ese nuevo cuerpo independiente vivo y desbordante que no puede ser contenido. No solamente por los organos que se escapan de entre los mosaicos, sino que los títulos de su obra apelan continuamente a la idea de canibalismo. La antropofagía es un movimiento cultural brasileño que produjo una revolución cultural en los 70.

 Hay también una sátira clara a la cultura occidental y la necesidad de la asepsia, la frialdad y la continua resistencia a lo primigenio; sangre, secreciones, víscera,  rituales, tierra. Y la continua manía escapista del hombre contemporáneo y urbano, que asqueado se vuelve ajeno al mundo y a sí mismo, ciego a sus necesidades, enfermizo, vegetariano e hipocondríaco, por miedo. Varejão intenta poner lo traumático mirándolo tal cual, como en una de sus fotografías en la que aparece la frase “Alegría es la aceptación sin restricciones de lo real.”

 Las fotografías de Adriana Varejão en las carnicerías, de la que se desprende Caníbal e Nostálgica, 1997  , han sido relacionadas por Fernando Castro Flórez[1] con el ensayo de Bataille Las lágrimas de Eros, en dónde el autor habla de la belleza de los mataderos como los lugares de rito sacrificial, en dónde la sangre que antes purificaba al hombre, es ahora apartada como un elemento maldito, sucio y pecaminoso.  Concluye que los hombres terminan “padeciendo la obsesión indeleble de la ignominia, y se ven reducidos a comer queso”.

 


[1] Crítico brasileño, en el artículo Pintura en carne viva, de 2001.

2002

 

 

 

 

 

Helen Van Meene

Helen Van Meene

1972, Alkmaar, Holanda

El trabajo de Helen Van Meene ha sido constantemente referido al de Rineke Dijkstra, en parte por que Van Meene trabaja con fotografía y su tema ha sido el  retrato de jóvenes adolescentes. Por otro lado el que ambas artistas sean holandesas ha creado una conexión directa entre ellas.

 

 

Van Meene a diferencia de Dijkstra, está menos interesada en el aspecto psicológico de sus modelos. No es el la etapa en la que cambian las adolescentes lo que le parece atractivo de ellas, sino el momento en el que su cuerpo y todas sus características físicas le permiten experimentar composiciones interesantes; ”Mis fotografías no tienen la intención de ser retratos… Ni tampoco un estudio sociológico sobre la imagen de la juventud contemporánea…Ellas (las modelos) son material para mi trabajo. Mi interés está básicamente relacionado con cosas como la luz en su piel todavía brillante, moretones en brazos o piernas…Yo arreglo todo, hasta el último detalle cuando tomo fotografías.”[1]

 

 

La preocupación de Van Meene sobre la luz, el escenario o fondo de la fotografía, y las poses de sus modelos, generan una sensación teatral al espectador, tal vez esto se debe también a la fuerte referencia a los retratos del renacentistas de los que y prerrafaelitas inspirados generalmente en leyendas históricas o mitológicas.  Las referencias no son directas ni claramente reconocibles, a la manera de Cindy Sherman, Van Meene contemporiza escenas idealizadas de otras épocas, para sustituirlas por nuevas referencias.

 

 

La obra de Van Meene es un interesante ensayo sobre el retrato y la reapropiación y adaptación de los temas del S XIX y e  general de la pintura clásica, a la que muchos artistas siguen hoy recurriendo como fuente de distintas investigaciones; formales, temáticas o de interpretación.


[1] Catálogo, Helen Van Meene, Japan series, Walther König, 2002

 

2003

Wolfgang Tillmans

Wolfgang Tillmans

1968, Remscheid, Alemania

 Wolfgang Tillmans vive y trabaja en Londres desde 1996, es por esto que se le asocia con la generación de artistas ingleses de los 90, YBas. La fotografía de Tillmans constantemente presenta al espectador ideas poco convencionales sobre la belleza, mezcladas con imágenes convencionales de la cultura popular, lo que le ha valido el premio Turner en el 2000, que solo había sido otorgado a artistas británicos, entre otros Demian Hirst y Tracey Emin de la generación de los young british artists.

 Tillmans trabajó como fotógrafo de modas, lo que le permitió experimentar nuevas ideas que después llevaría a su fotografía más personal. Influenciado por la fotografía alemana que empezaron los Becher, en la que la búsqueda de objetividad y documentación de la realidad es fundamental, Tillmans monta escenarios en los que captura de manera aparentemente espontánea y real imágenes de la vida cotidiana que tratan de definir la vida en la última década y aparentando que ha sido capturada de manera documental.

 En los escenarios de Tillmans han aparecido personas que luciendo espontáneas y con una actitud relajada e indiferente en donde nada importa, nos hacen confrontar convenciones que existen en el arte, mostrando acciones cotidianas en las que no se supone que un sujeto deba ser fotografiado como por ejemplo; mientras se esta masturbando.

 La relación entre naturalidad y artificialidad es el centro de la obra de Tillmans. Si bien las escenas son construidas por él (artificialmente) para aparecer como del mundo real, la búsqueda es lograr que sean tan naturalmente reales que parezca que han sido tomadas de la realidad. “ Si algo parece real, es mucho más poderoso porque la gente piensa que en realidad sucedió, y una vez que algo pasa no puede ser revertido. Yo estoy tras la intención autentica, no tras el sujeto auténtico, tras la verdad universal, no la de un instante.”[1]

 Esta búsqueda por la verdad en donde lo real no tiene importancia, se debe tal vez a que el interés principal de Tillmans está puesto en las ideas que constituyen al mundo y le dan sentido, es por esto que constantemente reta a su espectador, enfrentándolo a extrañas escenas, que en el mejor de los casos deben llevarnos a la reflexión. “Estos escenarios pueden parecer extraños para algunas personas, pero estoy tratando de preguntar a través de ellos; ¿qué es esto tan extraño aquí?

¿realmente te extraña este escenario en la fotografía? o ¿el mundo a tu alrededor, la sociedad, tus ideas a cerca de la belleza, o mis ideas a cerca de la belleza?”[2]


[1] Montagu, Jemina, Artists in profile, Wolfgang Tillmans, BBCi Arts, 2003.

[2] Entertainment review, Wolfgang Tillmans: 57 Varieties, BBC News, 28 nov, 2000.

 

Victoria Narro, 2003

Sam Taylor – Wood

Sam Taylor – Wood

1967, Londres, Gran Bretaña

 Sam Taylor- Wood forma parte de la generación de artistas británicos de los 90 mejor conocida como YBA, a la que también pertenecen, Damien Hirst, Tracey Emin, Angela Bulloch, Sarah Lucas, entre otros.

 Taylor- Wood trabaja con fotografía y video, su obra se mueve constantemente entre imágenes históricas icónicas del arte y modelos, artistas, el lenguaje del cine y la televisión comercial. Su interés sin embargo ha estado centrado en la mecánica del retrato, en el que explora el color y los modelos clásicos de la pintura. Muy a  la manera contemporánea rehace escenas que podrían haber pasado en las cortes de los reyes ingleses.

 En su fotografía se incluyen personajes de la escena del arte contemporáneo, artistas, críticos, curadores, galeristas, así como estrellas de Hollywood. Pero no solo expone el tema social y de las relaciones de ese mundo, también explora  y crea relaciones entre la obra y los espectadores jugando con los formatos y los planos de sus fotografías y video instalaciones. La construcción formal tiene que ver con una búsqueda de territorialidad intangible, en dónde se pueda situar lo inconsciente al mismo tiempo que la conciencia del espectador. Tratando de imitar al arte religioso del S XVI y XVII.

En 1995 Taylor-Wood dio inicio a una serie de fotografías tituladas Five Revolutionary Seconds, (1995 – 1997). Cada fotografía fue tomada con una cámara especial que rota 360 grados y se tarda cinco minutos en completar la vuelta. El resultado es  una impresión en formato panorámico que detalla toda la acción y fisonomía del lugar. A cada fotografía la acompaña el sonido original del contexto en el que fue disparada.

 Sam Taylor Wood explica de esta serie; “La idea es explorar la decadencia y como la gente se comporta en ella. Crear situaciones disfuncionales en las que la gente no interactúa una con otra. Cada persona aislada en sus pensamientos, palabras y acciones, pero permanecen juntas por su contexto.”

 De nuevo Sam Taylor Wood, esta hablando de un grupo, el de la alta sociedad, los espacios arquitectónicos de los departamentos en lo que suceden estas acciones son los de la gente adinerada de Londres, y hace lo que muchos artista de la corte hacían al retratar los bailes y festines de los reyes. Retratar el aburrimiento de esta clase, la displicencia mutua y la falta de empatía con los otros.

 2003

Gerardo Suter

Gerardo Suter

1957, Buenos Aires, Argentina

Gerardo Suter vive en México desde principios de los años 70 en que su familia se mudó al Distrito Federal. Estudió Economía y aprendió fotografía de manera autodidacta. En la década de los 80 a la par de muchos otros artistas Suter se abría pasa en las galerías de la ciudad, su obra, completamente despegada de la clásica escuela de Álvarez Bravo fue bien recibida por el público más joven.

 

 

Durante ya dos décadas Suter se ha mantenido trabajando y produciendo un gran cuerpo de obra que se ha expuesto internacionalmente con muy buena respuesta. En buena medida porque la frescura de su trabajo, pero también por desbordar la fotografía hacia un terreno más escultural, generando interesantes objetos e instalaciones utilizando la tecnología, y de alguna manera ocupando un espacio que había permanecido vacío entre la escuela de la ruptura y los artistas contemporáneos (activos a mediados de los 90).

 

 

El trabajo de Suter está ligado desde el principio al tiempo y la identidad, numerosas referencias precolombinas, no solo a lugares e historia, sino a símbolos e iconografía, nombres y de alguna forma reinterpretaciones. El cuerpo y la arquitectura son igualmente imágenes recurrentes, pero mucho más ligados a la espacialidad y la memoria que la misma presencia material de los cuerpos. Si bien ahora los medio que utiliza para trabajar son mucho más variados, Suter sigue tratando de resolver los problemas en la imagen de tiempo – espacio, materialidad y manipulabilidad.

2002