Adriana Varejão

Adriana Varejão

1964, Río de Janeiro, Brasil

 Una de las figuras más importantes y controversiales del arte brasileño actual es Adriana Varejão. Su obra ha viajado por las ferias de arte más importantes y se ha expuesto en galerías de casi todo el mundo. Tal vez se debe a, que de manera consciente, la artista se revela a la estética predominante de nuestra época.

 La obra de Varejão explora el poder de la mimesis en la pintura y la escultura y más cercana a un estilo barroco, en el sentido de la carga simbólica de la representación, nos muestra una obra que se mueve entre lo alegórico, teatral, popular y tradicional. Esta artista explora la herencia híbrida de la cultura brasileña, en donde negros, portugueses e indígenas juegan un papel marcan la solución formal de la obra. Los mosaicos son un buen ejemplo de esto.

 A golpe de vista repulsiva y violenta, la obra de Varejão transmite también una sensación de vitalidad. De renacimiento en el sentido en el que se afirma como una cultura diferente con una identidad propia. La obra es ese nuevo cuerpo independiente vivo y desbordante que no puede ser contenido. No solamente por los organos que se escapan de entre los mosaicos, sino que los títulos de su obra apelan continuamente a la idea de canibalismo. La antropofagía es un movimiento cultural brasileño que produjo una revolución cultural en los 70.

 Hay también una sátira clara a la cultura occidental y la necesidad de la asepsia, la frialdad y la continua resistencia a lo primigenio; sangre, secreciones, víscera,  rituales, tierra. Y la continua manía escapista del hombre contemporáneo y urbano, que asqueado se vuelve ajeno al mundo y a sí mismo, ciego a sus necesidades, enfermizo, vegetariano e hipocondríaco, por miedo. Varejão intenta poner lo traumático mirándolo tal cual, como en una de sus fotografías en la que aparece la frase “Alegría es la aceptación sin restricciones de lo real.”

 Las fotografías de Adriana Varejão en las carnicerías, de la que se desprende Caníbal e Nostálgica, 1997  , han sido relacionadas por Fernando Castro Flórez[1] con el ensayo de Bataille Las lágrimas de Eros, en dónde el autor habla de la belleza de los mataderos como los lugares de rito sacrificial, en dónde la sangre que antes purificaba al hombre, es ahora apartada como un elemento maldito, sucio y pecaminoso.  Concluye que los hombres terminan “padeciendo la obsesión indeleble de la ignominia, y se ven reducidos a comer queso”.

 


[1] Crítico brasileño, en el artículo Pintura en carne viva, de 2001.

2002

 

 

 

 

 

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Mario Cravo Neto

Mario Cravo Neto

1947, Salvador Bahía, Brasil.

Mario Cravo Neto es uno de los artistas más importantes de Brasil. Se formó como escultor en la universidad de Berlín y estudió con Jack Keueger en Nueva York en el Art Student League hasta 1970. Desde 1975 Cravo Neto ha trabajado sobre las costumbres y tradiciones de Salvador Bahía, Brasil como fotógrafo.

 Cravo Neto no es el primer artista brasileño que se ocupa del tema afro-brasileño. En 1960 hubo un fuerte movimiento provocado por la política gubernamental del “branqueamento” o blanqueamiento de la población de Brasil. Muchos de los artistas reaccionaron a esta medida incluyendo en su obra a muchos de los dioses de la santería, a la samba y a los objetos que forman ya parte de la cultura sincrética de Brasil. La aportación de Cravo Neto con su fotografía fue incluir con una estética no documental sino teatral el mestizaje que no es solo simbólico de Brasil.

 Mario Cravo Neto incluyó cualidades escultóricas tanto en el manejo del espacio, como por la luz y la textura que dio a cada objeto que compone su fotografía. De esta manera nos parece que podemos darle una lectura simbólica a cada objeto presente pues hay siempre un enigma que parece referirnos a la cultura religiosa afro-brasileña.

El artista latinoamericano de clase media, esta vinculado a dos diferentes manifestaciones culturales, por un lado la racional-europea y por el otro la mítica-indígena. Generalmente ambas se arraigan en el pensamiento y a veces generan conflicto, cuando se busca una solución a través del arte, con el propósito de recuperar la visión, el valor y la historia de los que están marginados de la cultura dominante, el artista ahonda en sus propias creencias e ideas de lo que es su cultura, Cravo Neto en su obra toca este mundo intermedio, en el que no pertenece enteramente a una o a otra, en la que cada cosa habla más bien de el y su existencia.

“Lo que hago es un autorretrato para verme aparecer en otras personas. Mi visión del mundo, de la vida en general, refleja esta especie de vértigo, de tensión entre el autor y el modelo. Frente al abismo sólo existen los sentidos que lo interpretan, son caminos que el artista ofrece a los otros hombres en general, con la intención de dar vida a través del arte”.

2003