Thomas Hirschhorn

Thomas Hirschhorn

1957, Berna, Suiza

 

Thomas Hirschhorn vive y trabaja en París desde 1984, en dónde en el año 2000 recibió uno de los premios Europeos más importantes el Prix Marcel Duchamp. Hirschhorn estudió diseño gráfico en la Schule für Gestaltung en Zürich, cuando terminó, en 1984, decidió mudarse a París y unirse al grupo Grapus, una colectiva comunista de diseñadores. Después de algunos años de trabajo en este campo, Thomas Hirschhorn decidió que solamente en el arte encontraría la suficiente libertad para poder expresar de una manera responsable sus ideas a cerca del mundo.

“Yo decidí ser artista, porque solamente así puedo ser completamente responsable de lo que produzco. La decisión por el arte, es también una decisión por la libertad. La libertad es una cuestión de responsabilidad y ser artista no es una cuestión de forma y contenido, sino de responsabilidad”[1]

 

Las influencias de Hirschhorn son varias, muchas provienen tanto de la literatura como de la filosofía y son estas las que dan basamento al complejo sistema de pensamiento al que este artista hace referencia en su escultura, termino que el mismo emplea para definir su trabajo.

 

Si bien la obra de Hirschhorn tiene una compleja estructura de ideas que lo sustenta, es también una referencia continua a la realidad, es un continuo recuento de los acontecimientos del globo y sus implicaciones sociales y políticas. La obra de Thomas Hirschhorn es una continua declaración de principios, en donde lo cotidiano forma parte de la obra y esta al mismo tiempo se vuelve el espejo que intenta hacer ver al espectador su propio universo.

 

El nombre del artista ha sido ligado a grupos de  resistencia política y de izquierda, sin embargo Hirschhorn más que usar el arte como un panfleto, cree en la capacidad que tienen los objetos artísticos para comunicar en un nivel mucho más profundo que el del intelecto. Hirschhorn cree en la capacidad de cambio del ser humano. Esta es una de las razones principales por las que los materiales con los que trabaja son “materiales pobres” o comunes, para poder establecer una comunicación con el espectador más allá de los objetos.

 

 

 

 

“No estoy preocupado por la forma o la cualidad de los elementos y materiales con los que trabajo, lo que me preocupa es que el mensaje de la obra llegue a su destino.”[2]

 

Los objetos creados por Thomas Hirschhorn van desde kioscos, altares, y monumentos, hasta una lavandería. Su trabajo ha sido varias veces ilustrado por la frase de Robert Walser: “Las cuestiones de la vida son cuestiones del arte y las cuestiones del arte sen cuestiones de vida.”[3]


[1] Rappolt, Mark, Interview with Thomas Hirschhorn at his Paris Studio, TATE Magazine, December, 2003.

[2] Hirschhorn, Thomas, Altars, february, 2000.

[3] Robert Walser (1878-1956)  Suiza. Escritor de relatos cortos.

 

2003

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