Ron Mueck

Ron Mueck

1958, Melbourne, Australia

 Aunque nacido en Australia Ron Mueck es considerado un artista inglés, pues lleva más de veinte años viviendo en Londres y además de haberse formado profesionalmente en el Reino Unido fue ahí en donde obtuvo reconocimiento artístico para su obra.

 Ron Mueck como muchos de los artistas contemporáneos, empezó trabajando para televisión, películas y publicidad. Encargado de construir y planificar modelos, muñecos, personajes y todo tipo de criaturas Mueck canalizó buena parte de su creatividad en este empleo. En 1996 Paula Rego (artista portuguesa y su suegra) lo invitó a exponer uno de estos personajes en su exposición en Londres, misma que vería Charles Saatchi más tarde. Así fue como este artista hizo su entrada al mundo del arte.

 Su aparición en la escena de los 90, lo ligó con la generación de artistas del boom inglés; Damien Hirst, Tracey Emin y  Rachel Whiteread. Entre otras cosas por haber formado parte de la exposición Sensation: Works of Art from the Saatchi Collection. Y evidentemente por formar parte de la colección de Saatchi.

 

Pero más que esto, la obra de Ron Mueck hizo eco con la tendencia de los artistas ingleses de las últimas dos décadas que coincide también con la tendencia internacional; El gusto por lo real, por temas de la vida cotidiana, los objetos, las circunstancias y las acciones que la conforman.  Podemos decir que el realismo, hiperrealismo y meta-realismo han recuperado terreno sobre lo abstracto, la referencia a la realidad se ha vuelto una necesidad tanto de artistas como espectadores y una vez más vemos obra que hace uso de lo figurativo. Lo narrativo se ha visto resurgir tanto en la pintura, fotografía y video como en la escultura e instalación.

 En este contexto la escultura de Ron Mueck renueva el concepto de hiperrealismo por la meticulosidad con que está hecha, su semejanza con lo natural resulta muy impactante. Sin embargo, no se trata de un modelo que reproduzca un ideal clásico como los griegos o uno en el que se enfatice un aspecto bizarro de un personaje. Mueck retrata en su escultura el gesto, la expresión humana y establece un juego mediante la emoción que expresa su modelo y que todos como espectadores somos capaces de reconocer, y el tamaño de su escultura, que nunca es ni parecido a una escala “real”.  Así el espectador puede sentir una libre empatía con el objeto, pues su tamaño por un lado lo desliga de lo real y por otro refuerza la sensación de la emoción con la que estamos siendo empáticos pues la psicológicamente la resalta.

 “No es difícil identificarse con mis esculturas, ellas son claramente humanas. Es automático el que nosotros  tratemos de buscar algo en el otro de manera  empática, esto es lo que nos hace humanos.” Declaró Ron Mueck al Sydney Morning Herald.

2003

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