Esko Männikkö

Esko Männikkö

 

1959, Pudasjärvi, Finlandia

 

A principios de la década de los 90 Eskkö Männikkö empezó a trabajar en la serie por la que ahora es reconocido de manera internacional. El  registro de comunidades de leñadores, pescadores, emigrantes, campesinos y ermitaños establecidos al norte de Finlandia y su entorno cotidiano. Männikkö se estableció en esta zona que lejos del confort y la seguridad que ofrecen las ciudades de los países nórdicos, interesado en el conflicto de las comunidades marginadas que establecen un orden social distinto al de las urbes. Si bien su obra no pretende ser  una crítica a los regímenes políticos, ha sido, de muchas formas, interpretada de esta manera al estar referida a comunidades marginales.

 

Eskkö Männikkö  empezó su carrera como fotógrafo con paisajes y entornos naturales, lagos, montañas y llanuras, para concentrarse después en las pequeñas comunidades humanas marginales. Su obra es eminentemente documental, directamente influenciada por la escuela de Dusseldorf y sus principales maestros Hilla y Bernd Becher. Así como por el trabajo de William Eggelston y Stephen Shore. Su valor radica en el grado de autenticidad que cada una de sus tomas representa, ya que no hay manipulación ni del entorno ni de la imagen en ningún sentido.

 

El hecho de que la obra no esta manipulada digitalmente ni escenográficamente, librándola de todo paternalismo dramático, la dota de una claridad con la que pocas veces se ha visto a los grupos marginales. Reforzando la idea de la objetividad de la escuela documental de Dusseldorf.

 

A partir de 1996, Eskkö Männikkö ha diversificado su interés hacia varias comunidades marginales, incluyendo países del tercer mundo como Brasil, así como grupos en países desarrollados como Alemania y Estados Unidos. De la serie realizada en Texas, Estados Unidos, y para ser más precisos, cerca de San Antonio, este fotógrafo muestra de una manera muy cercana el aquí y ahora de Barbarita, una vieja mujer que vive en la comunidad así como de Felipe y Jaime rodeados de objetos y casas que parecen haber estado ahí desde siempre, en espera de nada en particular, en una dimensión local en donde cada elemento justifica su presencia con naturalidad.

2003

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