Gary Hill

Gary Hill

(1951, Santa Monica, California)

 

Gary Hill es uno de los artistas norteamericanos mas reconocidos de su generación. Se ha vuelto además uno de los más representativos por su trabajo pionero con video e instalación.

 

La madurez del trabajo artístico hecho en video y la popularización de la instalación, se dan casi a la par en los 80. Ambas técnicas transformaron las estrategias del arte permitiendo una renovación en el planteamiento de varios temas sociales que empezaron a tratarse más abiertamente a partir de la década de los 60, como por ejemplo la opresión, el racismo, la explotación y la sexualidad; esto impactó en general la producción de las siguiente décadas. Sin embargo, varios artistas exploraron vetas que incluyen más directamente a los procesos artísticos. Gary Hill es un magnifico ejemplo de esto.

 

La utilización del video, empieza a finales de los años 60, la primera exposición en la que se mostraron trabajos en este formato fue Prospect 71, en Düsseldorf. setenta y cinco artistas entre ellos Bruce Nauman, Bas Jan Ader, Chris Burden y Robert Barry mostraron cortos, videos, proyecciones y foto-textos. Si bien esta exposición no marcó decisivamente la producción en la década de los sesenta, los artistas que la integraron fueron de gran influencia para las generaciones posteriores, y lo más importante; el video empezó a considerarse  como un medio alternativo para hacer arte.

 

Para 1973 Gary Hill se dedicaba a la escultura, al mudarse a Woodstock encontró una pequeña comunidad de artistas que trabajaban con video, el “People’s Video Theatre”. Aquí Hill empezó a experimentar con cámaras, grabadoras y equipo electrónico. “El aspecto del “tiempo real” en el video fue algo que realmente me atrajo, y aunque es algo muy distinto a la escultura, sentí que seguía siendo capaz de esculpir en este medio tan distinto”, declaró en una entrevista. Si bien sus influencias en esta época no fueron muy fuertes, podemos vincular su trabajo al del artista neoyorquino Robert Barry, quien centró las premisas de su obra sobre el Lenguaje.

 

La obra de Hill es una búsqueda constante que deriva de una  idea de la filosofía de posguerra, concretamente de Maurice Blanchot -etiquetado como el último de los existencialistas-.  Blanchot a lo largo de varios ensayos y novelas ahonda en el tema del significado de la palabra como signo y como símbolo, que al ser interpretado por cada individuo de una manera distinta, no puede tener una sola

 

lectura. De este modo el arte y en general cualquier creación humana, puede ser interpretada de varias maneras.  El papel pasivo que se había dejado al espectador durante siglos se replantea bajo la idea de la multiplicidad de sentido, es decir la imposibilidad de que la palabra defina o nombre una sola cosa, sin que el receptor o el mismo que la utiliza haga automáticamente lazos de sentido como parte del proceso natural al que llamamos comúnmente aprendizaje.

 

Hill es un admirador apasionado de Blanchot. Mucha de su obra hace referencia a los planteamientos de este pensador francés. Para ambos es de suma importancia el significado y el conocimiento. “La experiencia del lenguaje en mi obra, tiene más que ver con el cómo nos acercamos a los significados o cómo los significados desaparecen”, declaró Gary Hill a Gianni Romano en una entrevista. De esta manera, muchas de las estrategias que utiliza en su obra apuntan hacia la sensibilidad del espectador más que hacia ideas concretas, lo que generalmente ocasiona una respuesta automática, más visceral o emocional, que intelectual.

 

La obra de Gary Hill es un equilibrio entre la fuerza de la tecnología, la muy privilegiada imagen, el sonido y la palabra. Muchas veces la yuxtaposición de cada uno de estos elementos genera en el espectador una crisis de significado intelectual, que refuerza la sensación de vacío, desesperación y/ o desconcierto. Se engaña a los sentidos haciéndolos percibir sensaciones más allá de la comprensión. De esta manera cada espectador se hace parte de la obra y la interpretación que dé a la misma tendrá que ver necesariamente con su experiencia.

 

En Learning Curve 1993, se enfatiza la relación entre la teoría y la práctica en el proceso del conocimiento. En nuestra época el conocimiento está sumamente ligado a la imagen. De este modo se ha vuelto dependiente de un medio que lo restringe y lo transforma, es decir, cualquier cosa que creemos conocer ha pasado por un proceso, ha sido mediatizada y por tanto estamos separados de la esencia real de lo que queremos conocer, es decir, se hace una distancia con lo tangible, ya que la imagen de ninguna manera nos acerca a la sensación real de un fenómeno.

 

El espectador en este caso, se  sienta en una banca de escuela, lo que supone una predisposición de la mente para aprender, pero al mismo tiempo el sujeto  queda restringido, la interacción con el otro así como la experiencia, que constituye la base real del conocimiento, se suprimen y sustituyen por la imagen de una ola perfecta en un monitor, la mente queda confundida, porque está a la espera de información concreta, pero Learning Curve es  una metáfora del proceso de pensamiento, en dónde una idea sucede a la otra, de manera continua e interminable como las olas del mar.

 

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