Santiago Sierra

Santiago Sierra

1966, Madrid, España.

 Desde 1995 Santiago Sierra vive y trabaja en la Ciudad de México. Mucha de su obra se ha desarrollado a partir de la realidad económica y social que encontró en esta parte del mundo, y que tiene mucho que ver con la búsqueda emprendida al inicio de su carrera en la Universidad Complutense. Santiago Sierra ha explorado por largo tiempo las relaciones que se establecen desde una posición de poder; religiosas, económicas, políticas, culturales, sexuales.

 Llegó a la ciudad en el momento en el que las viejas estructuras de la vida cultural de la sociedad mexicana estaban derrumbándose, nuevas libertades, espacios y grupos de artistas con propuestas fuertes estaban trabajando. Sierra encontró un rico caldo de cultivo para desarrollar su obra.

 En cierto sentido la tradición mexicana por el arte social permitió a Santiago Sierra expresar en su trabajo de forma muy fuerte ideas y reflexiones post-marxistas, las nuevas relaciones entre el poder y su discurso, y la explotación de la fuerza de trabajo en la que no existe límite y cada cabeza tiene un precio, y en nuevo colonialismo de los poderes hegemónicos mundiales.

 De este trabajo anárquico y radical se hace visible el vínculo conceptual e ideológico en un sentido de compromiso social,  con la tradición del arte de proceso y el arte povera de los 70. Formalmente su trabajo toma además características del minimalismo que de manera sutil e indeterminada nos llevan a ese espacio amorfo que puede ser el arte, es decir, nos permite una lectura de la obra más allá de un discurso social y le abre un espacio en el sistema estético.  

 La obra de este artista funciona en dos niveles, el literal y el simbólico. Llevando sus propuestas cada vez más lejos, Sierra contrata obreros, vagabundos, prostitutas, emigrantes, y en general gente que vive en los márgenes de las estructuras económicas, para hablar más claramente del peso y la importancia de los sistemas políticos y económicos sobre la sociedad.

 

En obras como Línea Tatuada de 100 cm en cuatro Personas, 2000.  y el video que documenta la acción de Línea Tatuada de 250 cm en seis personas, 2001. Santiago Sierra hace que se realice una acción que involucra a un grupo de personas que no pertenecen al sistema de arte a formar parte de una acción en la que no están involucrados ideológicamente. Es decir, no se trata de alguien que realiza un performance con la idea de manifestar algo y ponerlo en la mesa, si no de una mera transacción económica que se vuelve legal, legítima bajo el consentimiento del otro.  “Desde el punto de vista de los trabajadores no hay diferencia entre la utilidad o la inutilidad de sus esfuerzos mientras sean compensados por su tiempo”.

2003

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