Fernando Ortega

Fernando Ortega

1971, Distrito Federal, México

 

Fernando Ortega pertenece a la generación de artistas mexicanos que se han distinguido por desarrollar su trabajo bajo las premisas del arte conceptual, que si bien, lejos de él históricamente, han logrado hacer un puente sustentado en estrategias que trascienden al objeto del arte, ponderando la idea sobre el resultado final, lo que ha revitalizado de alguna forma el panorama del arte en nuestro país.

 

Ortega ha trabajado sobre todo con el tema del sonido o la carencia de él en el arte, en dónde lo que prima es la imagen. En su obra ha hecho continua referencia al sentido del oído en dos sentidos:  integrando referencias visuales al ruido, y   sonido a imágenes que de otra forma no podríamos descifrar, como para recalcar la interdependencia y la importancia de este sentido, que es muchas veces menos preciado.  Al mismo tiempo su obra esta llena de referencias a lo cotidiano, objetos y lugares aparecen marcando tanto el tiempo visual como sonoro, lo que lleva a la obra hacia una reflexión a cerca del entorno, nuestro lugar en él y el lugar del arte en el mundo contemporáneo.

 

La obra de ortega por otro lado reutiliza las estrategias que John Cage desarrolló a lo largo de las décadas de los años 60 y 70.  John Cage es la influencia directa e innegable de Ortega, y si hacemos un anclaje a su obra podemos encontrar una concordancia muy particular en los dos temas que la caracterizan, la interrelación entre sonido e imagen y el uso del azar en el arte.

 

De esta última se desprenden los trabajos más recientes de Ortega, como el gran electrocutor de insectos que se exhibió en la 50 bienal de Venecia, en la que si por azar un insecto era electrocutado, toda la electricidad de la muestra era interrumpida, así el azar y la muerte marcaban el intervalo de energía eléctrica y la posibilidad dotaba de relevancia a la pieza.

 

Otro ejemplo de la obra reciente de Fernando Ortega es el video Autofocus, 2003, Para el que el artista salió a la calla con una cámara en la mano con la intención de dejar al azar la posibilidad de encontrar en la vida de la ciudad una escena significativa para su trabajo. El resultado es un video en el que el artista es partícipe, y enfatiza el contacto humano que se establece entre un niño, copiloto de una camioneta y una vendedora en un semáforo.  En una fracción de segundo Ortega nos coloca frente a la existencia de lo otro que nos permite conocernos, frente al azar que permite que descubramos quienes somos mediante estos encuentros casuales con la realidad exterior.

2002

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s