Nahum Zenil

Nahum Zenil

1947, Chicontepec, Veracruz, México

Nahum Zenil estudió en la Escuela Nacional de Maestros y en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado, La Esmeralda. Durante la década de los 80 su obra fue vista en más de 30 países del mundo y ganó algunos premios en el país. Zenil es identificado con los artistas de los 80, evidentemente porque fue cuando su obra se vio con más frecuencia en museos y galerías.

Zenil realiza una pintura sumamente personal, y no porque cada personaje que aparece en ella sea el mismo, sino porque trata tanto los problemas sociales como emocionales que aparecen en su obra de una manera personal. “Siempre he sentido la necesidad de auto-analizarme en mi trabajo, de manera que pueda aceptarme a mi mismo y mi vida. Siempre me he sentido marginado durante mi existencia he experimentado una gran sensación de soledad. En mi arte trato de establecer la comunicación entre la sociedad y lo que soy.”

 

Mucho del escándalo que provocó la obra de este artista es que trataba muy abiertamente su homosexualidad, a la que además se sumaba la critica o la puesta sobre la mesa de los temas religiosos con los que fue criado, al igual que mucha gente de su generación. Así como temas de la política nacional, para muchos era ya un escándalo ver sus autorretratos desnudo, pero criticar abiertamente estructuras tan poderosas solo pudo haberse empezado a hacerse en México a parir de esa década.

La obra de Zenil, sin embargo, lejos de ser una dolorosa queja en contra de las estructuras que nos mantienen aprisionados, y más viviendo en un pueblo chico, hace una caricatura sarcástica en la que nos invita a reírnos de nosotros mismos y nuestros prejuicios, a encontrarnos de nuevo con ese espíritu en el uno ve lo que no quiere con humor y paciencia. “Yo creo que la clave para la integración es el amor, hacia todas las personas y las cosas que existen, quiero que mi arte funcione como la representación que haga posible esta emoción.”

2003

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Bill Viola

Bill Viola

1951, Nueva York, EUA

 Bill Viola más que ningún otro artista ha hecho del video su medio de expresión. Desde 1970 hasta la fecha ha investigado el lenguaje de la imagen así como el amplio rango de posibilidades tanto técnicas como de expresión que tiene a través del video. Por esto es considerado uno de los principales artistas pioneros en el manejo e investigación del lenguaje visual a través de este medio.

 

Su trabajo está muy ligado a temas como la espiritualidad, el carácter humano y la estética, en sus videos trata ciertos problemas que tienen que ver con estos temas, pero vistos desde la perspectiva de la filosofía sufista, budista, musulmana y en ultimas fechas cristiana. Es por esta razón que ha sido calificado como “místico”, sin embargo más allá de lugares comunes Viola recrea los antiguos mitos primigenios y las leyendas de los textos sagrados para hablar como hombre de la parte espiritual que en aras de lo práctico o pragmático en la vida moderna ha quedado de lado.

 

Si bien la obra de Viola tiene un trasfondo filosófico, la reflexión a la que da más importancia es a la que efectúa como creador, en dónde el mismo genera el material del cual se nutre la obra, resultado de la vivencia y reflexión a lo largo de la vida. “Mi trabajo esta centrado en el proceso personal de descubrimiento y realización (humana). El video es parte de mi, un trabajo intuitivo e inconsciente.”[1]

 

 

En el 2001, Bill Viola desarrolló una serie de cinco videos Five angels for the Millennium, en los que exploró el tema del agua en su dimensión sicológica, histórica y espiritual. En cada video una figura humana se sumerge y emerge del agua de manera continua, según explica Viola, en un acto de purificación, mientras que se desarrolla el tema central para cada video, en dónde ángeles protagonizan diferentes etapas de la vida humana; Departing angel, Birth angel, Fire angel, Ascending angel, y Creation angel. Esta serie es considerada como una de las más importantes en la historia de Viola.


[1] Rush, Michael, New Media in the late 20th Century Art, pp. 145

Victoria Narro, 2003

Do Ho Suh

Do Ho Suh

1962, Seúl Corea

Do Ho Suh, es quizá mejor conocido por sus esculturas en dónde miles de objetos iguales se apropian de un espacio en formas diferentes. Do Ho Suh, Zhang Huan y Zhuang Hui, pertenecen a una generación de artistas asiáticos, que han trabajado en occidente por más de una década. Sus obras tratan sobretodo, de como la identidad personal emerge de la colectividad. Tema muy vinculado a la realidad social, política y económica en Asia de los últimos veinte años.

 Retomar espacios y transformarlos, apropiárselos y hacer con esto una declaración  se ha vuelto una practica común, que a principios de los 60 significó una revolución, el desprendimiento del arte de la técnica, las instituciones y las teorías. Claes Oldenburg llenó salones con recámaras, baños y cocinas de plástico, Schneider hizo la Casa de la muerte, o Ilya Kabakov  la reproducción exacta de interiores de hogares de la Unión Soviética. Sin embargo la exploración espacial de Suh esta lejos de estos artistas, en su trabajo  perméa la estética oriental, los materiales traslúcidos y muchas veces efímeros, la delicadeza y el detalle que hacen resaltar que el trabajo ha sido hecho a mano, lo distancia de los demás artistas.

 Su trabajo explora a la sociedad en un papel dinámico, en el que el interés por lo social y lo político, forma parte de la individualidad, los espacios públicos, las grandes ciudades, y la nueva idea de “la masa” con la que se ha cerrado el siglo veinte, en donde la idea de globalización y universalidad van enfocadas a las esferas privadas del individuo.

Metal Jacket, 1992-2001. Floor, 1997-2000   son  un buen ejemplo de este trabajo. Metal Jacket,  es a la vez un armadura como la de los antiguos militares asiáticos, hecha de placas de identificación, que parecen las escamas de un pez. Sin embargo cada una de estas placas es distinta y representa a un individuo, aún y cuando a la distancia nos parecen todas iguales. De la misma manera Floor, es un mundo lleno de pequeñas figuras, aparentemente iguales, que detienen una superestructura, en la que nosotros, el espectador, puede descansar todo su peso. Estos hombrecillos miniatura son apenas visibles, de modo que hay que prestar especial atención al piso para observar que somos detenidos por una “masa anónima.”  Así Do Ho Suh establece su posición ante una complicada relación entre lo individual y lo colectivo. Entre una realidad de la que ningún hombre escapa.

 2003

Hiroshi Sugimoto

Hiroshi Sugimoto

1948, Tokio, Japón

 Hiroshi Sugimoto llegó de Japón a Nueva York a estudiar fotografía en 1970, cuando el minimalismo y el arte conceptual estaban en pleno auge. De modo que estas dos tendencias son sin duda las influencias más fuertes de Sugimoto. Bajo la influencia del serialismo minimalista este artista ha construido cinco series fotográficas en dónde explora rigurosamente a sus sujetos.

 

Los temas que han  determinado las series fotográficas de Hiroshi Sugimoto son hasta ahora; Teatros (desde 1978),  Dioramas y Museos de cera (desde 1976), Paisajes marinos (Seascapes, desde 1980), Bahías( desde 1995), y Arquitectura (desde 1997).

Entre sus series más atractivas esta la de paisajes marinos, que en la pintura son de gran tradición pero en la fotografía rara vez habían sido el tema de una obra de arte, se hacía más bien en fotografía turística.

 

Lo fascinante de las fotografías que componen la serie, es que a pesar de ser blanco y negro y siempre hacia el horizonte, ninguna es igual a la otra, existe una verdadera búsqueda en la luz, el tiempo y el movimiento. Cada fotografía de la serie ha sido tomada dejando el lente de la cámara abierto durante algunas horas,  para que el movimiento de las olas y las nubes se mezclen y den a la fotografía un aspecto mucho más complejo que el de una toma normal. Al espectador le queda una sensación de tiempo extrañamente primigenio.

 

 

Del primer portafolio de paisajes marinos que Sugimoto publicó, Time exposed, explica que para él, el tiempo es revelado en el océano porque es el paisaje terrestre que menos cambia a través del tiempo y de la geografía “el océano debe ser la visión más antigua que podemos compartir con la gente vieja.”[1]

 

 

 De esa primera serie de paisajes marinos se desprende la fotografía Ionian Sea, Santa Cesárea, 1990. En ella observamos la superficie brillante del océano y la distinta gradación de la luz, pero más que eso, la imagen nos arrastra hacia adentro, podemos verla por mucho tiempo igual que cuando en la playa nos

 

 

 

 

 

 

quedamos viendo el mar. Tiene la cualidad de remitirnos a lo real, en dónde se suspende el tiempo.


[1] Herbert, Martin, The Sleepless Photographer, eyestorm: talk and read, 2003

2003

Jock Sturges

Jock Sturges

1947, Nueva York, EUA

Jock Sturges ha sido durante años unos controvertido fotógrafo de desnudos, constantemente perseguido por el gobierno estadounidense y por las ligas de la moralidad cristiana y próvida. No se trata de un fotógrafo de pornografía, pero su trabajo incluye niños y adolescentes tomando el sol en playas nudistas de muchas partes del mundo. Conscientemente Sturges no asexualiza a sus modelos, sino que por el contrario incluye la carga sexual de cada individuo en sus fotografías.

 

Sturges estudió psicología perceptual y artes visuales en Marlboro College, y una maestría en San Francisco Art Institute en fotografía. En la década de los 60 trabajo para la marina de estados unidos como fotógrafo y traductor en una base en Japón, al dejar la marina se inscribió en la escuela y se ha dedicado al retrato de desnudos dentro de las llamadas comunidades naturistas de las que el mismo forma parte.

 

El gusto por el desnudo y la tradición fotográfica por documentarlo, atraparlo o simplemente adoptarlo como un tema o motivo es tan antiguo como las artes. En el caso de Sturges hay muchas influencias del arte clásico mezclado con mucha de la técnica de Mapplethorpe con el manejo de la luz y las cuestiones más técnicas, pero en general se tratan de desnudos ejecutados con una cámara para gran formato, que da a las impresiones una magnifica calidad. De un fotógrafo que sabe que la sexualidad no es una característica que se adquiere con la edad sino que se nace con ella, y evidentemente un gran admirador del cuerpo humano y especialmente de la mujer.

2002

Thomas Struth

Thomas Struth

1954, Geldern, Alemania

 Thomas Struth es uno de los artistas alemanes mejor conocidos en el circuito del arte contemporáneo. Thomas Ruff, Candida Höffer y por supuesto Andreas Gursky pertenecen a la generación de Fotógrafos formados por Hilla  y Bernard Becher, en la academia de Dusseldorf, Alemania.

 La influencia de los Becher en cuanto a los estrictos procedimientos visuales de  documentación de imagen, es claramente visible en las primeras series de fotografías, en donde podemos ver imágenes en blanco y negro de calles y edificios en distintas ciudades del mundo, con una visión alejada y científica a manera de documentación.  Este tipo de trabajo hace evidente la búsqueda de “objetividad y claridad” en la fotografía de los 80 en Alemania, como contraparte a la exacerbada pintura subjetiva y neoexpresionista de la posguerra con artistas, también maestros de Struth, como Gerard Richter y Sigmar Polke.

 Las fotografías de Struth, a menudo parecen un recuento impersonal de estructuras construidas por el hombre y / o un estudio fotográfico en el que factores como ángulos y luz resultan mucho más importante que el sujeto de la fotografía. Pero hay una búsqueda mucho más profunda en la imagen; hacer visible la similitud entre dos ciudades que pertenecen a culturas que consideramos diametralmente distintas entre sí y evidenciar así la predominancia de un sistema de vida por encima de la cultura propia como parte de una respuesta a factores económicos y políticos de la globalización. 

 Un ejemplo de esta fotografía es Jiangxi Zhong Lu, Shanghai, 1996. Que retrata una en un ciudad que puede ser en cualquier lugar del mundo, excepto porque no alcanzamos a entender que es lo que dicen los letreros de los negocios que aparecen, y podemos sospechar que se trata de Asia.

     Struth, al igual que algunos otros artistas contemporáneos creen en esa cualidad intrínseca que tiene el arte de comunicar una idea, o de llevar al sujeto a la reflexión, el tema de Struth es el de la vida contemporánea; las ciudades, las familias, lo que queda de naturaleza. Sin un enunciado específico que dirija nuestra experiencia como espectadores, Struth nos da la libertad de tomar su obra como un simple recuento o como una invitación a reflexionar sobre nuestro tiempo.

 Paradise 2, (Pilgrim Sands), Daintree, Australia, 1999. Al igual que toda la serie de paraísos tomados por los cinco continentes, es una invitación a la conservación de lugares cada vez más escasos en el mundo como estos.

Valeska Soares

Valeska Soares

1957, Belo Horizonte, Brasil

 

 La obra de Valeska Soares se ha dado a conocer en los últimos años sobre todo en Estados Unidos y por el resto del mundo en exposiciones colectivas itinerantes de artistas brasileños. Esta artista sin embargo se ha distinguido de otros por crear ambientes en los que el cuerpo además del intelecto son incluidos para enfrentar la obra.

 

Al igual que su coetáneo Ernesto Neto, Soares explora la experiencia  estética en la que lo táctil y olfativo se vuelven igual de importantes que la experiencia visual. En dónde los sentidos son estimulados y mediante esto se refuerza la vivencia y la comunicación entre obra y espectador.

 Valeska Soares trabaja principalmente con escultura e instalación, entre los materiales que la caracterizan y la distinguen están; los perfumes, cera de abeja, flores y plantas, algodón y metal. La importancia de los materiales radica en los temas que trata, de aquí la importancia de hablar de ellos.

 Soares explora la memoria sensorial del cuerpo, la que despierta con olores y sonidos conocidos pero lejanos que llevan a la remembranza. También  del tiempo que va implícito al momento de tener un recuerdo, lo efímero y lo que desaparece. El tiempo en el que transcurre la vida, los fenómenos naturales de desintegración; putrefacción, muerte y  pérdida. La naturalaza abstraída a nivel de concepto y la relación de estos ciclos e ideas con lo femenino.

 Valeska Soares crea ambientes intoxicantes y de muchas maneras seductores, en donde nos vemos transportados al pasado o forzados por los sentidos a inventar una memoria, por ejemplo en “Delivery, 1999”, la pipeta por la que escurre un aceite con esencia aromática que huele a cera y nardos, nos transporta de inmediato al ambiente conocido de una iglesia, nuestra memoria dará vueltas a los recuerdos que existen en la mente de este lugar.

2002